Esta delicada danza es de pareja suelta e independiente, tiene movimiento vivo y se caracteriza por los graciosos y galantes saludos que los bailarines se brindan. El caballero corteja delicadamente a la dama a lo largo de las esquinas, manifestándole sus sentimientos con el mudo pero expresivo lenguaje de su pañuelo; ella le responde graciosa y recatadamente con el suyo, y ambos se ofrendan luego los gentiles y delicados saludos, airosas expresiones de fina galantería. La coronación que remata la rápida media vuelta final representa la conquista de la dama por el caballero.
Sobre esta danza no se tienen muchas noticias históricas; parece ser que solamente se bailó en la provincia de Santiago del Estero.
Se la ha llamado por error “danza quichua”, posiblemente a causa de que su letra contiene versos y expresiones en la lengua del mismo nombre, tan común en Santiago del Estero; es criolla y, como muchas otras, pertenece sin duda a la familia de las danzas americanas derivada de los antiguos bailes europeos que España introdujo en América en la época colonial.

Guarda cierto parecido con la Lorencita y ambas tienen delicados y graciosos saludos que se hacen en forma similar. Dicen que es “probablemente la misma danza con distinto nombre”.



Pedro Berruti
Gran Manual de Folklore
Suplemento Extraordinario de la Revista Folklore
1964-Ediciones Honegger