La cifra

En la Argentina se le da el nombre de “Cifra” a una especie de melodía tradicional con acompañamiento que se asocia con textos generalmente improvisados. Solía llamársele “el cantar por cifra”.
La voz “cifra” se relaciona con técnicas históricas de notación. El “bajo cifrado” consistía en la colocación de números sobre las notas fundamentales para indicar las notas que debían completar los acordes; “la notación cifrada” española adoptaba los siete primeros números para indicar las siete notas.
Se llama “cifra” a las canciones cuyo texto improvisan dos ejecutantes en competencia ( payada de contrapunto); a las canciones que entonan alternadamente dos participantes o mas, a base de coplas improvisadas o hechas; a las canciones del ejecutante solo que improvisa sobre un tema solicitado por su auditorio. Pero la Cifra por excelencia es la canción de los payadores que improvisan en oposición.
Esta subespecie de la Cifra se caracteriza por especial adecuación estructural a las exigencias de la improvisación. Tal como nos llega por tradición no interrumpida hasta hoy; objetivamente considerada, esta Cifra se nos presenta como una entonación de estrofas entrecortadas por interludios breves después de tal o cual verso, y con repeticiones de alguno o mas. La forma en que este canto interrumpido se compagina y enlaza con los rasgueos o punteos de la guitarra es lo mas característico de ella, y curiosidad única en los cancioneros americanos. De hecho, el canto dialoga con la guitarra. El cantor puede y suele articular un recitado, un verdadero recitativo parlante, pero siempre alternando con la guitarra.
Una serie de acordes rasgueados hace las veces de preludio. Cuando el cantante alza la voz, la guitarra enmudece. Concluidos uno o dos versos, irrumpe de nuevo el rasgueo o alguna nota grave punteada a manera de breve interludio; así, versos y rasgueos o punteos en alternancia, corre la estrofa hasta el final.
Su dispersión en la Argentina es muy grande. Nosotros hemos recogido sus versiones hasta en las provincias andinas, con seguridad por obra de la expansión tradicionalista, pero es evidente que hubo una dispersión natural mas antigua. Su decadencia se estaba precipitando a fines del siglo pasado, cuando la tomaron y reanimaron los payadores urbanos profesionales para sostenerle pocas décadas mas. Los tradicionalistas suelen cultivarla hasta hoy.


Profesor Carlos Vega
Gran Manual de Folklore
Suplemento extraordinario de la Revista Folklore
1964 - Ediciones Honegger



 
     
 
2012 . ARGENTINISIMA . Todos los derechos reservados