Lo
mismo que la Huella, el Prado aparece citado en 1882, en “Mefistófeles”,
y luego integra el llamado “Cancionero Bonaerense” de
Lynch. Según dicho costumbrista, el Prado era entonces danza
de una pareja, y llevaba pañuelos y castañetas alternativamente.
En la misma se describían “cuatro frentes”. Domingo
V. Lombardi se ocupó también del Prado aportando referencias
históricas de la provincia de Buenos Aires, de la época
de Lynch. Además, anota música, versos y coreografía
tradicionales. En cuanto a esta última, establece en el baile
de dos parejas: avances y retrocesos con revuelo de pañuelos.
Después, con los pañuelos al hombro, una vuelta entera
acompañada con castañetas. “El paso del hombre
es zapateado-dice Lombardi-; el de ella un escobilleo suave”.
Sigue giro a la derecha y a la izquierda nuevamente con revuelo
de pañuelos.
Finalmente “con el pañuelo al hombro, y al son de castañetas”,
los bailarines “marchan hacia la izquierda hasta la mitad
del cuadro”. Esta versión coreográfica coincide
con la publicada por Andrés Beltrame. La música, en
cambio, que ofrece Lombardi, es parecida a una segunda parte del
Escondido, mientras que la de Beltrame es variante de la Huella. |
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