En todas las provincias argentines se bailó el Escondido durante el siglo pasado. Baile de las clases cultas y de las clases populares, añade a su brío picaresco el episodio pantomímico del compañero perdido, y es bello en el moderno espactáculo tradicionalista y auténtica su filiación nacional.
Tiene el Escondido su lugar entre las danzas de pareja; de pareja suelta, que no coordina su acción con otras parejas, independiente, por lo tanto, y de carácter desenfadado, es decir, apicarado, con muy acentuado tono pantomímico en la incidencia del compañero perdido y hallado.

La tradición oral recuerda hasta hoy el nombre del Escondido en todas las provincias argentinas. En algunas queda algo más que el simple recuerdo: todavía, en remota pulpería o ramada, alguien suele pedirlo a la orquesta de violín y bombo. En general, ha desaparecido del repertorio criollo que subsiste por tradición en lejanas aldeas aun incontaminadas por la “folklorería” porteña.


Carlos Vega
Bailes Tradicionales Argentinos
El Escondido
1952-Editorial Julio Korn