¿Qué
es el Lunfardo?
Nada más difícil que acertar con una definición capaz de complacer
por igual a los lingüistas, a los estudiosos y a los meros hablantes.
Para unos es el lenguaje de los delincuentes, de modo que un vocablo
que no chorree sangre o no exprese, al menos, un acto delictivo,
no merece tal nombre. Otros, más exquisitos, sostienen que cuando
una palabra ha pasado al lenguaje familiar, o al popular, si acaso
alguna vez fue lunfarda (tal es el caso de pibe), deja de serlo
ipso facto. Y no falta tampoco quien sostenga que los límites que
separan al lunfardo del arrabalero son tan imprecisos que las respectivas
jurisdicciones han de quedar por siempre indefinidas.
Nunca podríamos, pues, saber a ciencia cierta cuando un vocablo
es lunfardo y cuando no merece ser tenido por tal. Debo aclarar
que no participo de tales preciosismos. El lunfardo es, a mi entender
(y consiéntaseme una definición lo más prolijamente descriptiva
que se me alcanza) un repertorio de términos traídos por la inmigración,
durante la segunda mitad del siglo pasado y hasta el estallido de
la primera gran guerra, y asumidos por el pueblo bajo de Buenos
Aires, en cuyo discurso se mezclaban con otros de origen campesino,
y quechuismos y lusismos que corrían ya en el habla popular, conformando
un léxico que circula ahora en todos los niveles sociales de las
"repúblicas del Plata". |