Fue
la Mariquita de antaño danza criolla y sencilla y de agradable
música, algo más apacible que el Triunfo. El Escondido
y otra de cuatro esquinas, sus hermanas de origen; y es buena muestra
del donaire que en los últimos tiempos de la Colonia y en
los primeros de la República lucieron varias generaciones
sudamericanas tanto en los salones como en la campaña.
La Mariquita forma parte del grupo en que bailan parejas; y es de
pareja suelta porque los danzantes no se enlazan, e independiente,
porque los bailarines no evolucionan en armonía con otras
parejas (como en la Contadanza o el Pericón). Por su flexibilidad
y por el sentido galante que la anima, es danza probablemente apicarada,
esto es, asimilada al grupo de las picarescas a causa de un largo
contacto con ellas.
La Mariquita es danza extinta; es decir, que no se baila hoy naturalmente
como parte del territorio social en ninguna región de la
Argentina ni fuera del país. En cambio se recuerda todavía
en casi toda la República, desde el litoral hasta la cordillera,
desde Eva Perón hasta la zona del Tucumán, y a esos
recuerdos debemos precisas versiones de su música y vagas
referencias a su coreografía. |
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