El Pericón
Esta
complicada y vistosa danza se nos presenta, al comienzo de su larga
carrera, como una variante del Cielito, y corre décadas envuelta
en él. En fecha temprana pasa a los países vecinos
y, francamente diferenciada y libre después, disfruta la
buena aceptación que se le dispensa, declina con las de su
género y se dispone a morir.
Un episodio al parecer insignificante -su incorporación a
un drama popular- le inyecta nueva vida, y prohijada en el ambiente
de los tradicionalistas, asciende otra vez a los salones, ya a principios
de nuestro siglo, goza precaria boga en ellos, se considera el baile
nacional por excelencia, invade las escuelas de todo el país,
y acaba por ser la más importante de las danzas tradicionales
argentinas.
Tal como el Cielito y la Media Caña, sus congéneres,
el Pericón fue danza de muchas parejas sueltas, interdependientes,
esto es, que sus figuras se elaboran mediante combinados movimientos
de las parejas.
La voz “pericón” adquiere en lejana fecha el
sentido de entrevero, confusión, aventura, algarabía,
fiesta, sarao, lucha; pero, conocida su primitiva acepción
de “bastonero” y su posterior aplicación a la
danza que requería un conductor, parece claro que el significado
de entrevero, confusión, etc., le viene de las complicadas
evoluciones del baile mismo.
En consecuencia; la aparición de la palabra “pericón”
en los documentos indica que la danza es anterior.
Carlos
Vega
Bailes Tradicionales argentinos
El Pericón
1953-Editorial Julio Korn |
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