Argentinísima es, en primer término, una manera de entender la Patria y de amarla en consecuencia. Sin límites ni exageraciones. También sin renunciamientos. Arturo Capdevila escribía: " Si la Patria no es amor, la Patria no es nada"... en la Patria, como en todo, hay la senda de Dios y la senda de los demonios. Por eso existe en ciertas épocas el patriotismo feroz. Pequeña, pequeña la parte del patriotismo, enorme en cambio, la parte de la pura y simple ferocidad. Si la Patria no es amor, la Patria no es nada".
Este concepto esencial es el que, descubierto en los años iniciales, aunque cabalmente comprendido recién en la madurez, ha señalado todos mis rumbos y muchas veces también ha sostenido junto a mí las más duras batallas.
Ese concepto y aquellas cosas que encontré en mi origen. Y mi origen tiene un nombre primero... inolvidable, Noetinger, un pequeño pueblo del este cordobés, ubicado en ese impreciso límite en el que se funden, en un mismo paisaje, los sueños mediterráneos que nombrara Leopoldo Lugones con los de las fantasías agrarias que exaltara José Pedroni.


Allí, esos hombres tienen solo dos claras posibilidades. O hundir sus manos en la tierra buscando el fruto en sus profundidades... o hundir los ojos en el cielo y soñar. El niño que fui... eligió los sueños, sin saber que haciéndolo escogía la tierra. La tierra como paisaje pero también como marco del trabajo, del amor, de la esperanza.


Julio Marbiz