La Sajuriana
Esta
es una de las danzas que llevó a Chile el general San Martín;
una de las que prestó adhesión a los guerreros y cumplió
su servicio militar en los campos sociales. Al son de su música
dábanse en confianza los espíritus y se allanaba el
paso a las palabras que promovían sentimientos e inclinaban
voluntades en el sentido de América libre. En los saraos
y en las tertulias –antesala de recintos diplomáticos-
se luchaba con danzas y eran armas nobles la elegancia y la urbanidad.
La Sajuriana es danza señorial grave-viva, como el Montonero,
la Condición y el Cuando. La pareja que baila no integra
conjuntos mayores, como los del Cielito o el Pericón; es
independiente. Y suelta, porque los bailarines no se enlazan.
Es inútil acudir a las tradiciones orales: nadie, en la Argentina,
recuerda la Sajuriana. Esto indica que se extiguió hace muchos
años, tal vez en al primera mitad del siglo pasado, o que
cambió de nombre, o que, al descender a los dominios del
pueblo, adoptó el carácter de las picarescas y se
nos perdió bajo nuevo rótulo. No es fácil la
averiguación.
Sin embargo, siguió viviendo en Chile.
Durante nuestros viajes
por el país vecino, grabamos unas cuantas versiones y obtuvimos
vagas referencias a su coreografía, pero nadie la bailó
a nuestra vista. Nosotros –hice el viaje con Isabel Aretz-
oímos en la campaña chilena la mayor cantidad de variantes
que danza alguna haya podido acumular en torno a su primitivo nombre:
Sajuriana, Sanjuliana, Sinjuriana, Sejudiana, Securiana, Securias
y – la más común Secudiana.
Carlos
Vega
Las Danzas Populares Argentinas
1952-Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega” |