La
Tonada propiamente dicha, denota características melódicas muy suyas,
y revela una desusada soltura para la modulación. Su poesía es entreverada
y compleja, pues a los elementos comunes de la poética colonial
sudamericana -estribillos, motes, ayes, etcétera- añade todavía
el uso de estrofas con metros desiguales, estrofillas para refrán,
encadenamientos y un sistema de repeticiones de versos que denuncian
gran preocupación artística.
Entre las canciones que se llaman Tonadas hay muchas a base de cuartetos,
octavas y décimas limpias y rectas, como las de los Estilos; y a
su lado hay otras que lucen la rica y singular poética sudamericana,
como hemos dicho. En ambos casos la especie se define por los caracteres
musicales. Los elementos primos de la Tonada se conjugan en Mendoza
a comienzos del siglo pasado, y su gran florecimiento -ya bajo ese
nombre unificador de aportes peruanos y chilenos y de sustratos
argentinos- se produce un tiempo antes de 1850 e inaugura un gran
desarrollo caracterizador durante la segunda mitad del siglo.
En general, las canciones líricas argentinas son canciones románticas
y prosperan en el siglo del Romanticismo. La Tonada es especie local.
Su gran importancia y la extraordinaria belleza que logró en muchos
de sus títulos unitarios daban derecho a esperar la generalización
de la especie por todo el país y aún por los vecinos. La consulta
personal con el territorio nos dice terminantemente que la Tonada
es exclusiva de Mendoza, San Juan y San Luis. Y ni siquiera abarca
todo el territorio de San Luis, sino de su mitad occidental. Fuera
de esa zona, en los contornos, se cantan algunas Tonadas por expansión
ocasional. Más al norte de La Rioja o hacia Córdoba, son rarísimas.
La plenitud de la Tonada se siente en Mendoza y San Juan. |