El Triste

Ninguna canción sudamericana tuvo jamás la originalidad, la belleza, la difusión y la aceptación del Triste. Apareció en el Perú a fines del siglo XVIII animando un verdadero movimiento ciudadano de lied por estímulos de índole romántica anteriores al romanticismo europeo y americano, y a poco andar toda Sudamérica canto el Triste.
El Triste prospera al lado del Yaraví. Y en un momento dado-cuando los Yaravíes pierden su simplicidad, su irregularidad y su dramatismo ingenuo; cuando el Triste se torna dramático, simple e irregular-se produce un repertorio híbrido en que estas canciones pueden llamarse indistintamente Tristes o Yaravíes.
Además, en una extensa zona del sur de Bolivia y en el alto noroeste argentino, el yaravi o el Triste reciben el nombre de huaino. Y aquí son necesarias todas las precauciones, porque la voz huaino es la que, por excelencia, se utiliza en el Altiplano para designar una importantísima especie musical y su correlativa danza. Es claro que conviene a la claridad no emplear la palabra huaino (o huaiñu) en el sentido de la cancion y en sustitución del Triste.
Hemos hallado documentos suficientes para uan historia del Triste. La especie prospera durante la plena vigencia del romanticismo (parte de la primera mitad del siglo pasado) y amengua durante la decadencia de ese movimiento universal (segunda mitad del siglo).
En buena parte de la Argentina, especialmente en el noroeste, todavía quedan músicos rurales que recuerdan algún Triste antiguo, y hasta hace pocas décadas algunos de Jujuy lo cantaban con delectación de vigencia ambiental.
En la región de los ríos la popularidad del Triste fue igualmente grande.


Profesor Carlos Vega
Gran Manual de Folklore
Suplemento extraordinario de la Revista Folklore
1964 - Ediciones Honegger



 
     
 
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