La Vidalita
Dijimos
antes que reservábamos el nombre de Vidalita exclusivamente
para una pequeña especie de la familia.
Ya hemos hablado del nombre. Cuando la voz vida, en el sentido de
“amada” (vida mia), recibe el sufijo quichua lla -que
traduce profunda dulzura y fervor por lo que se nombra- tenemos
vida-lla, es decir, vidala. El diminutivo de vidala es vidalita.
Con la y griega del posesivo quichua, vidalita-y, significa mi vidalita.
Las Vidalitas son pequeñas canciones de carácter variado
y diferente velocidad. A veces son tiernas endechas, a veces alegres
y movidos cantos de carnaval. Ocasionalmente abordan temas políticos,
festivos, etcétera. Su área tradicional, antigua,
es el noroeste desde Jujuy hasta San Juan y, hacia el este, no pasa
de Tucumán. Pero el primer movimiento tradicionalista (1872-1914)
tomó una de sus melodías y, con el texto que hemos
transcripto (En mi pobre rancho/Vidalita), la difundió por
todo el país y por Chile y Uruguay con la eficaz intervención
del teatro quieto del circo móvil.
Esta melodía aparte, siguen al natural en su área
primitiva los relativamente pocos ejemplares que ha seleccionado
la tradición oral.
La Vidalita -tal como la presentamos- es una especie criolla y,
hasta donde alcanza nuestra información, exclusivamente argentina.
Su forma musical es propia, dentro del gran cancionero seudolidio
-menor o de su variante el cancionero criollo; su forma poética
también es propia, dentro del gran sistema poético
de su género.
Profesor
Carlos Vega
Gran Manual de Folklore
Suplemento extraordinario de la Revista Folklore
1964 - Ediciones Honegger |