El Yaraví
Esta es la "canción más triste del mundo", en opinión de muchos conocedores que la oyeron en lo alto de los Andes sudamericanos. Pensamos que, en efecto, sin llegar a comparaciones extremas, el Yaraví expresa la amargura y la desolación en un nivel que es difícil superar musicalmente. Pero es necesario que el oyente penetre en su vocabulario y descifre sus símbolos sonoros.
Toda música dice cosas inteligibles en un plano de abstracciones ininteligibles, es decir, sólo inteligibles en el mundo de las metáforas sonoras. El Yaraví es la canción única -la flor- de un movimiento artístico americano superior, cuyas creaciones se exaltan en el siglo XVIII y se intensifican poco antes del año 1800 al calor del prerromanticismo europeo y americano. Asociado con la quena, se envuelve en una leyenda sombría y, engrandecido por el martirio de Mariano Melgar -el poeta de los yaravíes, patriota fusilado en 1815-, alcanza enorme resonancia musical y literaria, para decaer luego, en parte absorbido por el triste victorioso y expansivo.
La poesía de los Yaravíes no se explica con una frase. Hay, en primer lugar, una corriente de estrofas con versos parasilábicos, es decir, de igual número de sílabas todos, y a ella pertenecen las más antiguas poesías del género que se conocen. En segundo lugar, hay numerosas composiciones que tienen en una misma estrofa versos desiguales, de distinta medida. En fin, hay Yaravíes cuyas estrofas enteras son de metros diferentes; y éstos, aquéllos y los otros pueden presentársenos con estribillos y con o sin estrofillas de metros diversos.
Profesor
Carlos Vega
Gran Manual de Folklore
Suplemento extraordinario de la Revista Folklore
1964 - Ediciones Honegger |