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En
el antiguo idioma de los incas, ata quiere decir "venir", hu "de
lejos", alpa "tierra" y yupanqui "para decir... para contar".
Atahualpa Yupanqui: "El que vino desde lejanas tierras, para decir...
para contar". Nunca pude precisar en qué momento de mi vida escuché
por primera vez el nombre de Atahualpa Yupanqui.
Más aún, tengo la certeza de que antes que su nombre, llegó a mí
la noticia de su peregrinar por nuestra tierra.Como si fuera un
cuento, un relato que comenzaba diciendo: "Hubo una vez un hombre
que vino de lejanas tierras a decir... a contar cosas...".
Hoy creo que fue así. Quiero creer que fue así. Prefiero pensar
que su existencia se parece más a una leyenda que a una realidad.
Y también que algunos tuvimos la fortuna de ser, por lo menos, actores
secundarios de una gesta fantástica que lo tuvo como personaje cardinal. |
| Fue siempre enigma, misterio, arcano; permitiéndonos ingresar en
su universo más íntimo solo después de haber comprobado nuestra
auténtica vocación de abismo. Solía decir: "No es lo mismo ser profundo
que haberse venido abajo". |
| Para
Yupanqui, el camino hacia lo alto pasaba imprescindiblemente por
el rumbo de lo hondo. Habitar lo profundo para morar después en
las alturas.
Y él mismo disponía entonces su palabra, insuperable plataforma
de vuelo, para que nosotros, pichones ávidos de sueños, nos lanzáramos
a explorar el fascinante espacio del hombre y del paisaje. Yupanqui
es una figura insoslayable en esta crónica argentinísima.
Y lo es porque, siendo uno de los más perfectos traductores del
paisaje argentino, su inspiración designó bella e insuperablemente
cada uno de los terrenos por los que concretamos nuestra marcha. |
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Por
ello, su palabra ilustra permanentemente el rumbo de nuestro peregrinar,
y bien podemos con él iniciar el "primer viaje por el país de los
argentinos". |
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