Para Yupanqui, el camino hacia lo alto pasaba imprescindiblemente por el rumbo de lo hondo. Habitar lo profundo para morar después en las alturas.
Y él mismo disponía entonces su palabra, insuperable plataforma de vuelo, para que nosotros, pichones ávidos de sueños, nos lanzáramos a explorar el fascinante espacio del hombre y del paisaje. Yupanqui es una figura insoslayable en esta crónica argentinísima.
Y lo es porque, siendo uno de los más perfectos traductores del paisaje argentino, su inspiración designó bella e insuperablemente cada uno de los terrenos por los que concretamos nuestra marcha.
Por ello, su palabra ilustra permanentemente el rumbo de nuestro peregrinar, y bien podemos con él iniciar el "primer viaje por el país de los argentinos".
Julio
Marbiz