La Zamacueca

A cien largos años de su tremanda irrupción, después de haber incitado a la danza y exaltado el danzar a su paso triunfante por las tres Américas, la Zamacueca está aferrando un lento morir al suelo de modestas remoliendas provinciales de Chile, al de apartados lugares peruanos y bolivianos, al de viejas pulperías y temporales ramadas o trincheras argentinas.

Danza de la pasión y del afán –intimidad en plástica-; ocasión de proclamar la prístina voluntad del amor, para los hombres; compensación de la tendencia refrenada, ejercicio de coquetería y ensayo de asentamiento, para las mujeres; argumento pantomímico que sintetiza las angustias de la conquista sinuosa y en que las cosas de soledad se dicen en la alta voz rítmica del cuerpo; preámbulo sin desenlace real; oculto sentido universal y eterno franqueándose en ambiente de tolerancia o beneplácito, la Zamacueca fue negada y loada, escarnecida y aclamada, rechazada y elegida, adorada y maldita.
Todas las clases sociales -incluso el estadista, el militar severo y hasta algún fervoroso clérigo de parroquia rural- bailaron, cantaron, jalearon, zapatearon y “combebieron” la Zamacueca augusta. Ojos de casi todo el mundo occidental vieron la gran danza americana; hombres de todas las tierras dejaron en contradictorias páginas su sensación del espectáculo maravilloso, y nos quedó una antología de reacciones varia en rezumos de estereotipología forastera, rica en matices de idiosincracia, despareja por envejecimiento resentido o generosidad juvenil; según quién.

La forma coreográfica de la Zamacueca o como quiera que hoy se la llame, puede figurar entre las más sencillas del repertorio criollo; su realización es la más difícil, si se pretende algún brillo.

Desde el punto de vista de las evoluciones se reduce a lo siguiente:
1. Vuelta redonda
2. Media vuelta
3. Media vuelta
4. Media vuelta
Y esto más, de modo general: entre los indicados movimientos, los danzantes, enfrentados, hacen contorneos -a veces con zapateos- cada cual en su mitad de círculo. Tales son los elementos comunes en toda el área de la Zamacueca.
La danza es más o menos larga porque los versos se fragmentan o repiten de muchas maneras y exigen la correspondiente repetición de la música. No podemos explicar estos detalles, ni importa mucho aquí. Nuestro publicado ensayo sobre la forma musical y coreográfica de esta danza requirió medio centenar de apretadas páginas.
Retengamos esto: la Zamacueca tiene un solo tema en un solo período musical, (ocho compases sustanciales) que se repite tres, tres y media o cuatro veces, y que dentro de cada repetición duplica o no cada par de sus cuatro frases; todo esto en cada exposición y según la práctica de cada lugar. (Excepcionalmente aparece un segundo tema musical en el centro, en vez de la repetición). En consecuencia, las actuales representantes de la antigua danza, pueden tener desde diez y seis hasta treinta y dos frases-versos, esto es, desde treinta y dos hasta sesenta y cuatro compases en cada exposición o parte. Llamamos exposición o parte a cada sección musical y coreográficamente ininterrumpida.
Dos exposiciones en la Argentina -llamadas “primera” y “segunda”-; tres exposiciones en Chile -donde se denominan “pies”- y dos o tres en el Perú, constituyen la totalidad de la danza.


Carlos Vega
Las Danzas Populares Argentinas
1952-Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega”



 
     
 
2012 . ARGENTINISIMA . Todos los derechos reservados